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Hotel Mesón del Cid ***
Hotel Mesón del Cid
Burgos, Burgos
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El día que abrió el Mesón del Cid
Hotel Mesón del Cid

Fieles a nuestro compromiso por destapar las viejas historias que han dado forma a nuestro establecimiento, hoy queremos recordar el día que se inauguró el Mesón del Cid. Muchas cosas han cambiado desde que abriera sus puertas aquel humilde local, un 6 de octubre de 1961, festividad de San Bruno. José López Alzaga y su mujer, María Luisa Pascual, habían adquirido el local tres años antes, con la firme determinación de establecer un negocio de venta de postales frente a la Catedral de Burgos, por donde empezaban a transitar los primeros turistas de la época. Nunca se llegaron a vender postales: desde el principio se dio de comer. Y fue un éxito desde el primer día.

Aquel día de San Bruno, por la tarde, José (Pepín) y María Luisa agasajaron a sus invitados con pinchos de morcilla. De este modo, recordaban la tradición burgalesa que mandaba subir a La Cartuja a comer este embutido por San Bruno, fundador de la orden religiosa contemplativa de Los Cartujos. Medio centenar de invitados –vecinos, amigos, familiares y allegados- asistieron a la inauguración. Todos comieron morcilla de Burgos y brindaron con vino, el que llegaba en pellejos desde Serrada y La Rioja. Aquel primer mesón tenía cocinera -la propia María Luisa se puso ante los fogones-, una camarera y varias mesas que se distinguían porque cada una llevaba el nombre de un personaje cidiano. El mesón empezó cobrando tres pesetas por un vino y se incluía una tapa de morcilla como aperitivo, algo novedoso en la hostelería de la época. Con el paso del tiempo, a la morcilla le siguieron otros platos sencillos, como el picadillo, el bacalao, las tortillas y las ensaladas. Todo se disponía con primor ante el comensal, sobre amplios manteles de cuadros rojos. Y así pasaron los tres primeros años… (Continuará).