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Hotel Mesón del Cid ***
Hotel Mesón del Cid
Burgos, Burgos
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Relatos desde la ventana del Hotel Mesón del Cid
Hotel Mesón del Cid

“Suena el teléfono. Una voz de mujer da los buenos días y me recuerda que son las 9 de la mañana, una hora más que apropiada para levantarse un domingo de primavera. El recuerdo de la noche anterior, de aquellas chuletillas de lechazo con una ensalada de lechuga procedente de Las Merindades burgalesas, todavía permanece en la memoria sensorial. Al igual que la persistencia de ese tinto crianza de la Ribera del Duero, del que todavía guardo, en mi arcano sensorial, las notas a mora, a fruto maduro… y esos suavesavainillados que acompañaban al tinto carnosos de taninos irresistibles. Un día de estos, tendré que acercarme a Pedrosa de Duero para conocer la bodega de este vino irrepetible.

Pero hay que levantarse y lo primero que hay que hacer cuando uno se aloja en un hotel histórico –y de una ciudad histórica- es abrir las ventanas. Es esta una maniobra sencilla y mecánica pero, sin duda, pude convertirse en una de las sensaciones más fascinantes del día… Sobre todo cuando, al descorrer los visillos, aparece ante uno la descomunal fachada de Santa María de la Catedral de Burgos. Hermosa y bella, como dice la leyenda latina del siglo XV.

En este momento, tienes la mente abierta y todos los sentidos conectados. Eso te permite sobrevolar la Catedral zigzagueando entre los ocho pináculos que culminan el Cimborrio, fieles a las formas góticas, platerescas y manieristas. Dicen en Burgos que fue un tal Juan Vallejo quien se atrevió a diseñar tales conjuntos escultóricos, rozando el cielo de la ciudad.

Una bandada de palomas cruza por delante de la ventana y, en la fuente de la plaza, un par de córvidos pasean por su bordillo. En lo alto, contemplo el paso majestuoso de una cigüeña, que lleva en el pico la comida para sus crías. Estoy deseando desayunar en el Mesón del Cid y comenzar mi visita a la Catedral. Me espera una comida no menos fascinante. Voy a probar la olla podrida. Pero eso será hacia el mediodía…”.




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